jueves, 7 de noviembre de 2013

El jardín de los poetas.

Pensé no comentar nada. ¿Puedo dejar de hacerlo con este título? La poesía está en todas partes, incluso en la muerte.
Yo iré algún día a este jardín. Al jardín de los poetas, en el que cantan los pájaros y  los gatos retozan al sol. Oiré cantar a los niños que por las noches salen y juegan. Sonarán las campanas de mi Sevilla y estaré con el ser querido que me crió. Ella, me seguirá contando historias de unos campos, en los que el río suena y el agua transparente corre, los buitres surcan las nubes, las nueces caen del nogal.  Esta será mi última morada. El jardín de los poetas. ¿Donde mejor?




















1 comentario:

  1. El bosque de los recuerdos.

    Mi última estancia será en el nuevo cementario de mi pequeñito pueblo San Pedro. Quiero que a mi me entierren cerca de la madriguera de los zorros, a la sombra de las ramas que yo escalaba, de joven. Por las noches frías oiré sin susto el ulular de la lechuza y los pasos quedos del corzo. Todo un mundo de recuerdos buenos en los que me dormiré para siempre.

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